Pon el mismo encargo sobre la mesa
Describe servicios, páginas, idiomas y funciones. Indica si tienes una web, si necesita migración y quién aportará textos e imágenes. Una página de servicio, una ficha de producto y un área de usuarios no son unidades equivalentes. Si el encargo cambia entre proveedores, comparar cifras deja de ser útil.
Pregunta por el contenido y las revisiones
Aclara si se redactan textos o solo se colocan los que entregas, si se adaptan imágenes y si se cargan productos. Pide las fases de validación y qué se considera una ampliación. La participación de tu empresa también ocupa tiempo y puede condicionar el calendario.

Separa costes iniciales y recurrentes
El desarrollo inicial no equivale a hosting, dominio, mantenimiento o captación. Comprueba licencias y renovaciones, a quién se pagan y qué ocurre al cambiar de proveedor. En publicidad hay que distinguir gestión e inversión en medios. En SEO revisa el periodo real de facturación, no solo su equivalente mensual.
Valora la entrega y la dependencia
Pregunta qué accesos, archivos y orientación recibirás y qué podrás editar. Una herramienta elegida por comodidad del proveedor puede no encajar con tu operativa. Solicita que te expliquen la decisión técnica y sus consecuencias de mantenimiento, sin dar por hecho que una tecnología concreta siempre sea mejor.
Usa los precios publicados como referencia de alcance
Las opciones estándar permiten situar la inversión si tu proyecto encaja en sus condiciones. Los importes desde no son un precio cerrado para cualquier necesidad. En nuestra página de presupuestos y en cada servicio puedes consultar referencias actualizadas; la propuesta final concreta entregables, impuestos, calendario y gastos externos sin duplicar tareas compartidas.


